AMR vs. AGV: ¿en qué se diferencian y cuál es mejor?

10 septiembre 2021

Apostar por sistemas de transporte automático de mercancía, como los AGV (Automatic Guided Vehicles) o los AMR (Autonomous Mobile Robots), es una forma muy eficiente de conectar diferentes zonas de un almacén, centro logístico o de producción. Al igual que los transportadores automáticos, se emplean en entornos con un flujo de materiales continuo y repetitivo, por lo que ahorran tiempo, aumentan la productividad y reducen los accidentes. 

Los AGV, vehículos automatizados que se mueven de manera guiada, han dominado el mercado en las últimas décadas. No obstante, en los últimos años, les ha salido un fuerte competidor: los AMR, también conocidos como robots autónomos inteligentes, que se mueven y trabajan sin rutas prefijadas.

Pero, ¿qué diferencias existen entre ambos sistemas de transporte automático? ¿Los AMR acabarán sustituyendo a los AGV? ¿Qué sistema de transporte es mejor? Lo analizamos en este artículo.

Sistema de navegación: guiado vs. autónomo

La principal diferencia entre los AMR y los AGV radica en el sistema de navegación que emplean. Mientras los AGV se mueven siguiendo una ruta predefinida que detectan con sistemas de láserguiado o filoguiado, los robots autónomos AMR adaptan su recorrido según la información que reciben del entorno en tiempo real. Además, los AMR se conectan con el sistema de gestión del bodegas (como Easy WMS de Mecalux), así como con el ERP de la compañía, para determinar hacia dónde dirigirse en cada momento. 

De ese modo y de la mano de tecnologías como la inteligencia artificial y el machine learning, los AMR pueden configurar su recorrido por el almacén mediante planos precargados, sin necesidad de guías, cables, bandas magnéticas ni sensores. De ahí que los AMR reciban el calificativo de autónomos. 

Por su parte, los AGV poseen una inteligencia mínima integrada y se mueven de manera guiada a través de un circuito cerrado, obedeciendo a instrucciones de programación simples que leen por medio de RFID o reciben por wifi.

Adaptabilidad: circuito cerrado vs. circuito libre

Los AGV, al moverse a través de un circuito cerrado, son altamente eficaces a la hora de desplazarse por un recorrido que ha sido definido con anterioridad y que no debe ser modificado. Eso provoca que cuando se encuentran con un objeto que estorba su movimiento, como una caja o una estiba, se detengan de inmediato para evitar una colisión y queden a la espera de que este sea retirado. 

En cambio, los AMR, al utilizar la inteligencia artificial y disponer de cámaras, sensores y escáneres láser integrados, son capaces de crear un trayecto alternativo en el caso de toparse con algún objeto. De hecho, los AMR están constantemente modificando su ruta con el propósito de encontrar aquella que sea más eficiente, por lo que pueden considerarse un sistema de transporte automático más flexible que los AGV.

Los AGV siguen en todo momento el recorrido de un circuito cerrado y definido con anterioridad
Los AGV siguen en todo momento el recorrido de un circuito cerrado y definido con anterioridad

Precio: costo por robot y costo de la instalación

¿Qué sistema de transporte automático es más barato, los AGV o los AMR? El costo por robot de los AGV es normalmente más bajo que el de los AMR. Sin embargo, es importante tener en cuenta que los AGV requieren de modificaciones en la infraestructura, a fin de instalar los cables o las bandas magnéticas necesarias para la navegación de los vehículos. Estas adaptaciones del almacén suponen un costo adicional al de las unidades. 

Por lo contrario, los AMR tienen un costo unitario más elevado que los AGV, pero no hay que realizar modificaciones significativas en el almacén. Aunque el pavimento deberá cumplir con ciertos requisitos para que el desplazamiento sea fluido y estable.

A la hora de evaluar el precio global de uno y otro sistema, deberemos considerar el número de unidades que instalar y la facilidad para realizar modificaciones en el centro logístico. Si se va a proyectar un almacén de nueva planta y los flujos de materiales van a ser constantes, los AGV serán económicamente más rentables. Si, por el contrario, contamos con un almacén con flujos variables y sobre el que resulta difícil realizar cambios, los AMR serán una inversión más razonable.

Seguridad: ruta definida vs. improvisación 

Ambos sistemas son altamente seguros gracias a los numerosos dispositivos y complementos de seguridad con los que cuentan, como sensores láser, cámaras, protecciones, etc. 

Los AGV proporcionan una mayor sensación de seguridad, al desplazarse por un recorrido ya definido, porque los operarios saben de memoria cuál es el recorrido y el comportamiento que tendrán los robots en todo momento. 

En cambio, el comportamiento de los AMR es más impredecible, con cambios de dirección y frenadas bruscas cuando se encuentran con algún objeto. Eso sí, garantizando siempre una circulación libre de accidentes.

En cualquiera de los casos, puede afirmarse que un robot o un vehículo equipado con múltiples sensores es generalmente más seguro que un humano al volante de una carretilla, al estar este expuesto a distracciones o equivocaciones. De cualquier modo, los empleados deberán familiarizarse con el funcionamiento de los AGV o los AMR para saber cómo comportarse en sus proximidades y cómo detenerlos en caso de emergencia.

El recorrido de los AMR es tremendamente flexible a la par que seguro
El recorrido de los AMR es tremendamente flexible a la par que seguro

Velocidad y capacidad de carga: mercancía pesada vs. ligera

En sus orígenes, los AMR se utilizaban especialmente para el transporte de cargas más ligeras (como, por ejemplo, cajas) frente a los AGV, destinados al transporte automático de estibas. Con el paso del tiempo, los AMR se han ido adecuando y modernizando y, en la actualidad, los grandes fabricantes ofrecen vehículos AMR preparados para transportar estibas de peso elevado. 

Ambos sistemas de transporte automáticos se pueden personalizar a fin de adaptarse a las necesidades de cada cliente. Por lo general, podemos encontrar AMR con capacidades de entre 1.500 y 2.000 kg y AGV que pueden transportar hasta 5.000 kg. 

En cuanto a la velocidad de movimiento, ocurre más o menos lo mismo. Las prestaciones que ofrecen hoy en día ambos sistemas de transporte son muy parecidas, alcanzando los 2,2 m/s. La velocidad está también sujeta a las necesidades, a la carga y al espacio por el que se mueven los vehículos. 

Otros sistemas de transporte automático

Además de los AMR y los AGV, en el mercado existen otros dos sistemas de transporte automático de mercancía muy recurrentes en los almacenes con un elevado grado de robotización y de movimientos de mercancía:

  • Transportadores. Los transportadores se componen de una batería de rodillos que soportan la carga y la impulsan a lo largo de un circuito. El sistema cuenta con motores eléctricos que mueven las unidades de carga de forma controlada y segura. Funcionan gracias al software de control (SCA/WCS), responsable de ejecutar los movimientos y seguir las órdenes que le indica el WMS. 
  • Electrovías. Sistema compuesto por carros automáticos, que presenta dos modalidades: las aéreas y las de suelo. Se desplazan por un raíl electrificado y, al igual que los transportadores, requieren de un potente software de control conectado al sistema de gestión de bodegas (WMS). 

Ambos sistemas de transporte automático pueden integrarse con diversos elementos (transportadores de rodillos, de cadenas, giratorios, elevadores, etc.) que se combinan o acoplan a distintas zonas del almacén, según las necesidades de manipulación de la carga.

La principal ventaja de estos sistemas respecto a los AGV o AMR es su elevada capacidad de transporte y su rapidez. Aunque los inconvenientes más evidentes son que los transportadores forman un circuito fijo (por tanto, sin margen para la improvisación) y pueden ocasionalmente entorpecer el paso de los operarios.

AGV y AMR: ¿cuál es mejor?

Con todo ello, los factores que realmente determinan qué sistema de transporte automático es mejor tienen que ver con el objetivo, el ámbito de aplicación y la planificación logística de la compañía. Cada uno posee sus puntos fuertes y débiles, por lo que en función de la aplicación o del entorno, uno de ellos será el más indicado. 

En otras palabras, si el proyecto requiere largos trayectos, con varios recorridos que no siempre siguen un mismo patrón o el centro está lleno de obstáculos, los AMR son más convenientes. Como ejemplo, Mecalux ha equipado recientemente el nuevo almacén de Normagrup, líder español en el mercado del alumbrado de emergencia, con una bodega automática de cajas comunicada con las líneas de producción mediante cuatro vehículos autónomos inteligentes. Cada vez que se termina el montaje de un kit, Easy WMS de Mecalux lo notifica al software que dirige los AMR para que un vehículo vaya a recogerlo y lo lleve a la línea de producción que lo precise.

En lo que concierne a los AGV, resultan ideales a la hora de recorrer largas distancias exentas de obstáculos, definidas con anterioridad y que no tienen la previsión de ser modificadas. Además, son económicamente más rentables cuando se implementan en nuevas construcciones, pues no se detiene la actividad del almacén a la hora de instalar el sistema de filoguiado en el suelo. Este es el caso del proyecto ejecutado por Mecalux para el fabricante de papel francés Clairefontaine, en el que se ha abierto un pasillo en uno de los laterales del almacén para que únicamente puedan circular las máquinas AGV que trasladan la mercancía desde el centro de producción hasta el almacén.

¿Qué ocurre con los transportadores y las electrovías? ¿Cuándo es recomendable apostar por este tipo de transporte automático de mercancía? Ambos sistemas presentan las mismas ventajas que los AGV y los AMR en cuanto al transporte automático de mercancía, su versatilidad para diseñar diferentes recorridos o la seguridad que aportan, aparte de ser más económicos. Con todo ello, conllevan una desventaja que tener en cuenta: limitan el espacio disponible para el paso de operarios y carretillas. 

En el caso de los transportadores, son realmente útiles para cubrir largas distancias si bien ocupan un espacio fijo. Esto se ejemplifica en el almacén de Venis (Grupo Porcelanosa) construido por Mecalux, donde se ha habilitado un túnel subterráneo equipado con transportadores de rodillos que recorren un kilómetro de distancia para comunicar el almacén con la planta de fabricación, 

En relación a las electrovías, se aconsejan cuando se requiere algo más de agilidad, como ocurre en la bodega de zumos de Sokpol en Polonia, conectado con el centro de producción mediante un circuito de electrovías. Este sistema de transporte alcanza los 100 m/min y garantiza un flujo constante de mercancía.

Los transportadores automáticos de rodillos para palets cumplen la misma función que los AMR y los AGV
Los transportadores automáticos de rodillos para estibas cumplen la misma función que los AMR y los AGV

Un sistema de transporte automático para cada necesidad

Todos los sistemas de transporte automático plantean una serie de ventajas e inconvenientes que debes tener en cuenta a la hora de poner en marcha cualquier instalación logística. Los AGV te ayudarán a dinamizar el transporte interno entre zonas donde el recorrido esté libre de obstáculos, mientras que los AMR serán altamente eficientes al conectar zonas donde el tráfico sea más complejo y el recorrido, cambiante. 

Para no fallar en la elección a fin de obtener un mayor rendimiento y minimizar los costos, es recomendable acudir a una compañía experta en asesoramiento logístico y, al mismo tiempo, capaz de ejecutar proyectos con cualquiera de los sistemas automáticos de transporte del mercado, como Mecalux. Somos especialistas en llevar a cabo soluciones logísticas integrales, ofreciendo los sistemas de almacenaje más personalizados con objeto de alcanzar la eficiencia en cada uno de los procesos. Si quieres potenciar tu cadena de suministro, contacta con nosotros para que te asesoremos y encontremos una solución hecha a tu medida.